viernes, 2 de febrero de 2024

Éxito Con Esencia de Mujer

 

Por Alejandro Ruiz Robles

EL EVENTO

Durante el pasado mes de noviembre, tuve la oportunidad de asistir al “2º Congreso Internacional de Negocios”, organizado por Red de Mujeres Empresarias de la República Mexicana (Red MUEM) en la Ciudad de Puebla.

Me ha tocado ver el desarrollo de esta organización desde su nacimiento y me maravillo con el ímpetu que le imprimen a cada fase que realizan; de hecho, basta compartir con ellas y escuchar sus sueños para saber su grado de compromiso y sentirse contagiados de su entusiasmo.

Durante el tiempo que estuve en el evento me percaté que los asistentes quedaban satisfechos con sus dudas e inquietudes; de tal manera que la inversión en tiempo y dinero realizado, en nada se comparaba con las ventanas de opciones que ahí encontraban.

Ni hablar de los ponentes que derrocharon conocimiento y generosidad con sus palabras. La palabra egoísmo o reserva no se asomó en ninguna de sus palabras y su elocuencia en todo momento invitó al auditorio a participar y en público o persona, a maximizar lo ahí aprendido.

Algo que me llamó la atención, fue la incertidumbre que se hacía presente en el foro y era generada por el año electoral; sin embargo, el hecho de exhortar a los asistentes a minimizar sus debilidades y consolidar sus fortalezas con base en las opciones que ahí se señalaban y los ánimos que resultaban de mostrar las oportunidades en el mercado, realmente alivió el ambiente.

El entusiasmo se contagia y más si viene rodeado con un espíritu colaborador, ¿te agrada alimentarte de emociones positivas?

EL EJEMPLO

Hay un refrán que señala “mujeres juntas, ni difuntas”, el cual pareciera indicar que no hay forma de que entre ellas trabajen en equipo; no obstante, resulta que lo visto demuestra lo contrario.

Y es justo lo que me llama la atención; ¿cuál es la razón para suponer por principio, que no podemos ver eso en el día a día?

Es triste ver que las predisposiciones, suposiciones o simplemente, los complejos inhiban a las personas a trabajar con otras, ya sea por su género, preferencia, condición u origen. En esos casos, lejos de mostrar los defectos o problemas de los otros, muestran que el inadaptado es el que se niega a ello.

No hay razón para discriminar a nadie, ni mucho menos para crear mitos de alguien que no conocemos o de algo, que no corresponde.

Si se trata de trabajar, trabajemos; si se trata de jugar, juguemos. No es ético ni justo, que nosotros o alguno de nuestros compañeros, estemos más comprometidos en generar conflictos que con crear condiciones para una sana armonía.

Basta ver en los deportes de conjuntos como la deficiencia o distracción en el desempeño de uno puede dar al traste con el esfuerzo de todos.

Encontrar pretextos y generar excusas es el toque de distinción de quienes quieren un momento de fama, los que tienen conocimiento de su valía están para cumplir con sus tareas y ser solidarios en alcanzar los objetivos previstos.

No estamos para frases catastróficas, ni egos exacerbados, únicamente deseamos que el compromiso sea el que reine en nuestras comunidades vivenciales o profesionales y atendiendo a la actitud de las damas ya referidas, generar la conducta positiva en pro de una adecuada convivencia.

¿No crees que este debiera ser el común denominador del trabajo conjunto?

DE METAS Y SATISFACCIONES

Resulta lógico pensar que para que funcione un equipo debe existir principios básicos de conducta, preparación y educación y un objetivo común.

A veces damos por hecho esto, y  en consecuencia, dejamos pasar las cosas por considerar que trabajamos sobre valores entendidos, hasta que tristemente no alcanzamos los resultados esperados y el trato del grupo se hace cada vez más enrarecido hasta llegar al quiebre total.

Siempre han dicho que no hay más ciego que el que no quiere ver y pareciera que quienes coordinan los grupos humanos, disponen de todo excepto del tiempo a tomarse para compartir con el resto, “el ¿cómo colaboramos?” y “el ¿a dónde vamos?”, entre otros cuestionamientos básicos para trabajar.

No hay experto en recursos humanos que no señale que no hay mejor inversión que hacerlo en la preparación de las personas; sin embargo, basta ver que vivimos en un mundo de suposiciones para pensar que las cosas se lograrán con lo mínimo que aportemos o sin necesidad de explicaciones para organizarnos.

Es curioso, pero los más grandes logros de la humanidad, no se dan por imposiciones de uno o unos cuantos, ni por la fiel obediencia del conglomerado a las órdenes que reciban; por el contrario, estos resultados se han conseguido a través del esfuerzo de todos. Es lógico pensar que las funciones serán distintas, desde el ideólogo, el líder hasta los ejecutantes; todos ellos con temperamentos distintos y una sola meta de grupo y las propias de cada uno.

Al ver esto, entendemos la expresión: “¡el todo es la suma de sus partes!”, y un equipo es tan fuerte por la aportación de todos sus integrantes.

Por ello, resulta loable ver el compromiso y entusiasmo de estas mujeres en lograr resultados para los emprendedores y empresarios que les brindan su confianza al asistir a su foro; en el entendido que es probable que no resuelvan todas sus inquietudes y mucho menos, obtengan toda la información acorde a sus necesidades; sin embargo es seguro que saldrán con más elementos para la toma de sus decisiones y probablemente, contactos en camino para tener un futuro brillante, tanto como sea su compromiso.

Al trabajar con otros en el desarrollo de tareas, ¿realmente sientes la pertenencia a un equipo o te encuentras perdido en un conglomerado?

EL PERFIL DEL TRIUNFADOR

Usualmente consideramos que el éxito es lograr los objetivos que nos proponemos con compromiso, esfuerzo, constancia, principios y conocimiento. Basta recordar cuando éramos pequeños y nos daban todo con sólo pedirlo y poco a poco, fueron condicionándonos a cumplir metas para ganar nuestra pretensión.

Ni hablar de que, con la edad, fuimos desarrollando metas propias que eran más difíciles de obtener porque éstas ya dependían de mayores retos y circunstancias ajenas a nuestra voluntad.

Lo que eran lágrimas de capricho mutaron a ser de esfuerzo o frustración y si bien, disfrutamos al alcanzar lo deseado, resultaba que al corto tiempo éste era insuficiente y buscamos otro satisfactor, siempre con el compromiso de mantener la meta con la posibilidad de cambiar el camino.

Sin duda que llegar a conseguir lo planteado es un éxito; sin embargo, me quedo con la filosofía de muchas personas que considero triunfadores y con las que he compartido momentos de mi vida: “el éxito no es sólo la consecución de un resultado, es una actitud para encarar la vida con la convicción, disciplina y conocimiento, para mostrar día a día nuestro compromiso con ello”.

Ante ello, me quedo con la idea de que “para ser, hay que parecer” y con ello, mantenerme en el camino a lograrlo y lucirlo cada día; de tal manera que sea tan natural, que esa energía emane y se consolide al realizarlo. El brillo natural de la persona complementa al del profesional.

Pensar que las mujeres del foro nos mostraron esto y con ello, ¡qué gran destello de luz nos proyectaron!

Hay quien señala que el éxito se puede oler a gran distancia y me encanta percibirlo de mujeres de éxito.

 ¿NO CREES QUE ES GRATO CADA VEZ MÁS, ENCONTRAR ESTE AROMA A NUESTRO ALREDEDOR?

Posdata: A 15 años de haber sido habilitado como el Corredor Público número 22 de la Ciudad de México. ¡GRACIAS!


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