jueves, 14 de diciembre de 2023

CON LA ÉTICA COMO COMPROMISO

 

Por Alejandro Ruiz Robles

EL FORO

En el marco del “Foro Internacional de Colegios o Federaciones de Abogados de América Latina contra el Crimen Organizado”, organizado por el Colegio de Abogados de Lima, los días 24 y 25 de noviembre en Lima, Perú, tuvimos la oportunidad de asistir colegas de diversas instituciones y entidades de Latinoamérica.

Ni hablar del trato que nos fue dado por los anfitriones porque, quizás, palabras y adjetivos nos faltaron para agradecer todas sus gentilezas. ¡Es increíble que nos hayan hecho sentir en casa estando a cientos de kilómetros de nuestros hogares!

Me resultó muy grato ver a muchos participantes al evento vestir, no sólo elegantes, sino portar con majestuosidad los pines de sus Colegios; realmente sabían que estar en este evento de juristas era una cuestión de distinción. Como detalle, basta saber que si hay una profesión ninguneada a nivel mundial, es la del abogado.

No falta en los convivios el comentario de que “los plátanos y los abogados tienen en común ser chuecos” o bien, “escondan sus carteras que ya llegó el abogado”. Seguramente quien los inventó o bien, quien lo repite, tiene argumentos para decirlo; sin embargo, me hubiera gustado que alguno de ellos estuviera en el encuentro y atestiguara la solemnidad y compromiso de los ahí participantes.

A decir verdad, en todas las profesiones siempre habrá truhanes y por algunos, lastimosamente, seremos juzgados todos; no obstante, el reto es que con nuestro actuar, demos elementos que minimicen las críticas.

¿Has tenido una experiencia tan mala con un profesionista que te haya llevado a pensar que así son todos?

LOS IDEALES

Si bien el tema del Foro daba para muchas horas y sesiones de estudio y discusión, el trabajo se realizó en forma sumaria y con la intención de que lo ahí visto fuera la semilla para el desarrollo de investigaciones y discusiones técnicas para su prevención y combate.

Hablar de justicia se vuelve obsoleto cuando nos percatamos que como sociedad hemos distraído nuestra mirada de ella y la hemos canalizado a acciones prácticas de comodidad, acumulación y egoísmo.

Tal pareciera que la premisa de, “ser rico a cualquier costo”, es más útil que la de, “vivir de acuerdo con mis valores”.

Bajo la idea de que, “el fin justifica los medios”, tal pareciera que todos olvidamos lo realmente importante con el propósito de incrementar nuestro patrimonio, por innecesario o excesivo que éste pueda representar.

La ética pasa a ser un ente distante y buscamos evitarla para no tener preocupaciones; lo que era un principio de vida se transforma en una complacencia obesa por validar en lo que nos hemos convertido.

Ante este presagio de calamidad, saber que existe gente buena, convencida y comprometida con sus valores, conocimientos y convicciones, sin duda constituye un alivio.

Si vemos a la delincuencia como la metáfora de un lobo que devora a la oveja que representa la comunidad; debiéramos hacerla tan competitiva que no fuera su banquete. El deber ser tendría que superar por mucho cualquier vicio social.

Ante esta situación, acaso no te preguntas: ¿por qué si somos más las buenas personas, las malas son los que marcan la tendencia en el mundo?

¿QUIÉN SOY?

Si algo ha tenido este evento es la exhortación a los asistentes para reflexionar en torno a nuestro actuar.

Ante una sociedad que muestra rasgos de decadencia, enfermedad, confrontación, destrucción e intolerancia y que pareciera que los periódicos, noticieros, informativos y demás medios de comunicación, sólo tratan de una selección de ellos; realmente, vale la pena saber dónde estamos frente a ellos.

Ni hablar de lo que se expone en las redes sociales, en las cuales todo indica que el elemento sorpresa ha desaparecido en manos de quienes desean ser diferentes y exacerbados, sin importar el acto o costo.

Pareciera que fue una cuestión de décadas antiquísimas considerar que el policía, el militar, el abogado y en general, las autoridades eran sujetas de respeto y la meta de los niños para su vida. Hoy hablar de ser sicario, narcotraficante o simplemente, corruptor, es una actividad más popular.

Este es el mundo que nos toca vivir y para el cual debemos prepararnos; no hay posibilidad de dispensarlo o evadirlo, debemos de actuar por nosotros y por quienes nos importan. No podemos suponer hipótesis para el futuro si no, generamos realidades contundentes en el presente.

El hoy está aquí y es tan optimista como funesto, atendiendo a nuestro proceder.

Si antes la prioridad como persona era el ser, luego el hacer,  y ahora predomina el tener, ¿a qué le damos prioridad?

¡ES LO QUE HAY!

De las charlas informales durante el evento, la mayoría de los participantes comentábamos las circunstancias en que nos ha tocado vivir y me encantó percatarme la voluntad existente; es decir, vemos a las dificultades como un reto para mejorar. La frase de, “estamos comprometidos con nuestras leyes y valores para superar las adversidades”, era la conclusión popular.

Y es cierto, la vida nos presenta una serie de circunstancias caóticas; a las cuales, con principios, experiencias y conocimientos podemos enfrentar y superar.

De hecho, resultó tan bueno el ejemplo de las películas de superhéroes en las que los infantes y jóvenes depositan sus sueños, que muchos comentaron que hacer nuestra labor de manera adecuada por nuestros clientes, es la mejor manera de encontrar resonancia en nuestra sociedad.

Hay quienes mencionaron que las personas buenas deberían estar en las redes sociales mostrando sus bondades; esto, atendiendo a la cantidad de usuarios que los siguen. Pensar en este supuesto sería posible; sin embargo, si distraemos a la gente que ayuda a otros a través de estas grabaciones, pasaríamos de ser una comunidad de apoyo espontáneo y desinteresado a una que se preocupara más de saber cómo luce en un video y atenerse a satisfacer a los usuarios. Realmente, no sería una idea sensata.

¿Te imaginas cómo sería un mundo en el que las personas vivieran de lo que se ve en los medios en vez de lo que se vive en las calles?

TODO UN PROFESIONAL

En fin, todo lo que empieza tiene que acabar, aunque las actividades que sigan sean tan o más interesantes que las vividas. El Foro no fue la excepción y los asistentes estamos ya en nuestras casas, con nuestras rutinas ahora aderezadas con el compromiso de actuar en consecuencia de lo acordado.

Sabemos que todo cambio inicia con la voluntad de hacer cosas distintas y realizar acciones congruentes al respecto; en el entendido que nuestra labor la informaremos con miras a volvernos a reunir y retroalimentarnos para continuar con el compromiso que hemos adquirido.

A menudo, cuando la gente pregunta que hacer de distinto para hacer la diferencia; la respuesta que surge es una muy simple: ser profesional y actuar conforme a tus valores. A esto siempre comentan que ya lo hacen, por lo que únicamente basta señalar que hay que seguir así.

Cuando vives en congruencia con tu ser y deber ser, todo resulta más sencillo de mantener o alcanzar.

Si ante ello, te cuestionan como hacer la diferencia si sigues haciendo todo igual; quizás valga pensar que tú eres la diferencia y ese es tu motivo para mantener en un mundo que ya te distingue con su atención. ¿No lo crees?

¿CONSIDERAS QUE ERES UN FACTOR DE CAMBIO?

Posdata: Agradezco la entrega del distintivo de “Fe Pública Mercantil”, que me fue entregada por el Colegio de Corredores Públicos de la Ciudad de México.

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