Por: José Ruíz Mercado
Hay libros de aparente extravío. Se vuelven
virales cuando un investigador lo descubre. Tienen su historia, su por qué, su
alcance. Estos libros viven el olvido, el rincón de una biblioteca (ya sea
pública o privada), algún espacio en una librería de usado. Son esos libros
perdidos en algún espacio, editados por infinidad de razones; desde las
meramente familiares hasta las institucionales, con todos los perfiles
intermedios, sin importar interés de autor, alcance, temática. Son los fuera de
serie.
Ocasionalmente un estudioso descubre su
existencia. Algunos son descubiertos. Son, esos libros raros, descatalogados,
de edición mínima. Pero también se encuentran aquellos, cuya peculiaridad, tan
individual, los hace ser únicos. Tan fuera de serie.
Podemos encontrar nombres, personajes de índole diversa, títulos, estudios, poesía, narrativa, podemos acercarnos a universos extraños, ediciones cuyo prólogo es un estudio de época, estilístico, independientemente de la obra misma. Para un bibliófilo es una joya. Nos encontramos con la vista de un estudioso, quien nos ubica en la obra de un autor menor, pero, por su conocimiento nos lleva de la mano a conocer, reconocer, ubicar una etapa de la historia (ya sea macro o micro) para entrar en ese universo del prologuista (como del curador). Trabajo desconocido para el lector aficionado, pero, apreciado por el profesional.
