Por: Héctor Medina Varalta
Hace
varios años, en un vecindario de Estados Unidos, ocurrió un hecho muy
interesante: resulta que, en las casas donde vivían matrimonios sin hijos, o
personas solas, después de regresar de sus respectivos trabajos, encontraban la
casa impecablemente limpia cuando la habían dejado desordenada. Lo curioso del
caso es que no se llevaban ningún objeto o dinero. Como esto ocurría
constantemente, el vecindario, más que alarmados, tenían la curiosidad de saber
quién era la persona que les dejaba sus casas completamente limpias y
ordenadas. Tiempo después, descubrieron al autor de tanta pulcritud, era un
vecino que padecía el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y que tenía la
compulsión por limpiar excesivamente su casa, pero, como siempre estaba
impecable, se le ocurrió limpiar las casas de sus vecinos cuando estos no se
encontraban en sus hogares. Al confundirlo con un ladrón, en un hogar donde los
propietarios llegaron más temprano que de costumbre, llamaron a la policía. Al
enterarse por boca de este individuo que padecía dicho trastorno, por supuesto,
retiraron los cargos, pero por orden del juez se le convidó a asistir a
terapia.
