Por: Lic. en Pedagogía Aida Cristina Oceguera González
Viendo los sucesos que nos rodean, desde el entorno donde nos desenvolvemos día a día, en la colonia, en
las ciudades, en diferentes países; mirando los noticieros dónde se proyecta
cada vez más la violencia que se alza como la marea estrellando nuestra
realidad. Hace unos días, estaba leyendo el
análisis de Lina María Crispin sobre los antivalores de la sociedad actual, es
una preocupación mundial que se viene arrastrando desde los años noventa, la preocupación
por el comportamiento del ser humano y sus consecuencias en todos los ámbitos.
En resumidas palabras "la ética y la moral", Crispin identifica tres jinetes o antivalores en el actuar del hombre que hace que se autodestruya o vaya minando este mundo: uno de ellos es la injusticia es la que se fomenta diario a la desigualdad y discriminación que sufre un grupo social frente a otro; la intolerancia la raíz dónde brotan dificultando las relaciones humanas y la falta de respeto.
