Dramaturgo
Decir
los procesos va más allá de un dato, una curiosidad, un recuerdo. Decir los
procesos nos permite nombrar antecedentes, causas, consecuencias de un hecho
con sus alcances. La visión analítica, el método para recapitular todo esto es
la voz del historiador.
La tarea del historiador radica en
interpretar los pasajes sociales sin (en la medida de lo posible) darle un
carisma de opinión. Ya lo hizo al tomar los documentos, al darle la adecuación
necesaria, no requiere, por lo tanto, decir su punto de vista.
De entrada, la diferencia entre el
historiador y el historiógrafo. El primero hace una interpretación de los
hechos utilizando las herramientas de ciencias afines, tales como la sociología,
la psicología social, la etnología, la filosofía, entre otras. El segundo da fe
de los datos, es decir, ofrece la materia prima al historiador.
La tarea de los medios de comunicación tiene mucho por aportar a la historia. El diarismo, por ejemplo, es un vaso comunicante. El resultado es un documento vivo de la historia al presentarnos los acontecimientos diarios, los conflictos de los grupos en el poder, las necesidades de los subgrupos sociales. Se convierte en la voz de los sin voz, pero al mismo tiempo, nos ofrecen el día a día de una temporalidad vigente.