Por: Eva Montañez García.
Con frecuencia escuchamos lo importante que es tener motivación para alcanzar las metas que nos plateamos a nivel personal, profesional o familiar, pues cuando se pasa por dificultades, se requiere una dosis doble de motivación.La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene latente la conducta del individuo en dirección a determinadas metas o fines. Es esa energía interna que nos impulsa a la realización de acciones y persistir en ellas para la culminación. La motivación, es lo que le inyecta ese impulso y dirección a la conducta, es la causa de nuestra respuesta del comportamiento.
La motivación es un proceso que pasa por varias fases. Inicialmente la persona anticipa que se va a sentir bien (o va a dejar de sentirse mal), al lograr conseguir una meta. El segundo tiempo se activa y empieza hacer cosas para conseguir lo que se había propuesto. mientras vaya caminando hacia ella, irá evaluando si va por buen camino o no, es decir, hará una retroalimentación del rendimiento. y por último, disfrutará el resultado.
Existen diferencias individuales, respecto a lo que motiva a cada persona y la fuerza de sus motivos para cumplir la meta propuesta, pues cada quien tiene sus propias motivaciones que pueden ser diferentes al resto. También, existen personas con demasiada energía para conseguir sus metas y otras que tienen un mínimo para conseguirlas. La persistencia es una variable que no tienen los seres humanos por igual.
La motivación es algo dinámico, que está en continuo movimiento, es un estado de crecimiento y declive perpetuo. hay días, en los que se puede notar demasiada energía para luchar por algo y otros en los que nos cuesta comenzar para alcanzar lo propuesto. Teniendo en cuenta las características tan complejas que tienen los procesos de motivación hay algunas cosas qué puedes hacer para incrementarla.
