por: Blanca Nieves Palacios Barreda, periodista.
Algo
que, científicamente no se ha explicado y no acabamos de entender, es la
facilidad con la que una persona influye en toda una multitud; tal cosa la
vivimos en México, durante la convocatoria que hiciera el fotógrafo neoyorkino,
Spencer Tunick para tomar una gran fotografía con personas desnudas en el
zócalo capitalino en el año 2014.
Para
sorpresa de muchos, el zócalo se atiborro a pesar del frío, de hombres y
mujeres totalmente desnudos para que el señor Tunick se diera el gusto de
retratar a aproximadamente, 20 mil personas que acudieron; tal acción la
repitió en otros países, pero en ninguno tuvo la respuesta como la que aquí en
México se le ofrendó.
La
argumentación que se dio a conocer sobre este evento, era: “para que las
personas se sintieran en libertad”; “que no se avergonzaran de su cuerpo”;
entre otras justificaciones, que se dieron; las personas que acudieron ese día
salieron diciendo que se sentían libres; después nos enteramos por algunos
medios de comunicación, que hubo muchos que tuvieron que ser hospitalizados por
las neumonías que pescaron el día de la foto.

