lunes, 25 de agosto de 2014

Numen a la distancia



   

Hoy recordamos juntos
aquellos días de intima alegría
cuando trotaba encima de tu cuerpo
en improvisados escenarios
con el asombro de descubrir la vida
respirando nuestros abrazos,
nombrando a las rosas: amor
a los besos, poemas.
La cadencia de nuestras bocas
incendiaba rocas y maderas,
sabíamos el costo de una caricia,
el riesgo de abandonarnos
no disimular cuanto nos amábamos,
provocaba envidias.
Una línea entre el día y la noche nos unía
las distancias no eran dolor.

Esta tarde aún siento esa brasa que no se olvida
tan viva como en aquellos años,
tengo en mis labios el sabor de tu jugosa ambrosía
y de nuevo mi corazón se vuelve a encender
cierro los ojos para gozarte
porque fuiste y eres,
mi más grande amor,
mi numen a la distancia,
calor en las noches frías,
quien me hizo reír, volar, soñar…
esperanza en el final de mi vida.

 Victoria Falcón Aguila D.R 2014




 



lunes, 18 de agosto de 2014

Puerta abierta

                                          


Duele que el tiempo sea representado por manecillas  en loca carrera sin tropezar ni detener su paso, tiranizando la existencia, siendo insuficiente. Por más que lo divido en trozos, sigue siendo parte del reloj, de “siempre”, presencia inevitable en los principios y finales.

Ya estaba aquí cuando llegué, se anticipó a mis experiencias.

¿Por qué la puerta permanece abierta? Me asusta ver como los años salen ligeros por ella  y tras de ellos, los anhelos convirtiéndose en espeluznante niebla casándose con el despiadado olvido.

La nostalgia burlona se hace presente recordándome que soy finita, la muerte siempre acecha y yo, tan frágil, desperdiciando mi dosis de tiempo.


Se unen la tristeza y el llanto; las emociones se sofocan en el enfado.

Mientras las agujas se van comiendo los días y la luz de la vela se va extinguiendo, entiendo que el corto plazo, es un grave problema.


Victoria Falón Aguila D.R 2'14

sábado, 2 de agosto de 2014

Quédate


Quédate conmigo sin una tierra,
sin un pedazo de techo
bajo el cobijo de las estrellas
en el misterio de una noche entera.

Quédate conmigo, un minuto o una eternidad
pero quédate, camina a mi lado despacio
dentro de esta rápida vida
mientras disfruto de tu nítida presencia.

Quédate acariciándome los oídos con metáforas
hasta elevarlas al cielo como suspiros,
incendiar los diamantes negros de tus ojos
gritando mi nombre en un explotar de latidos.

Quédate para servirte de mi poesía,
de mi rítmico vaivén, mecerte en el arte de mi centro
donde guardo mis hondos secretos
esos, que a nadie he de contar.

Quédate sin fecha ni horarios
acuerdos o contratos,
olvidando que afuera existen compromisos
sabedor que despertarás,
en mis jugosos labios.

Quédate conmigo hoy o mañana
pero quédate, decidido a amar..

Victoria Falcón Aguila D.R  2014