Si hay algo que sé que llena de alegría mi
vida, son mis afectos, valores, principios, experiencias, salud, condición y los
sentimientos de afecto y amor que las personas me dedican.
En los momentos de tristeza, alegría, soledad
o meditación, el saberme querido, aceptado, procurado por alguien me motiva a seguir
en mi camino.
Saberme en el pensamiento y/o en el corazón
de alguien, con nombre y apellido, me compromete conmigo a seguir siendo la
persona que ha logrado un lugar tan especial y único.
Está demás calificar mis logros, condiciones
o características, toda vez que seguramente he hecho algo tan importante para
quien me considera y procura en su vida.
El hecho de saberte en un mundo distinto al
tuyo ¿te compromete a ser una mejor
persona?
LA LISTA
En nuestra
vida hay personas que han influido en forma importante para ser las personas
que hoy somos; desde el maestro bonachón que nos mimaba hasta el dictador que
nos exigía, desde el jefe que nos impresionaba con sus exigencias hasta el que
nos dejaba hacer nuestro trabajo sin imposiciones; desde el compañero que nos
animaba los momentos hasta el caótico que siempre nos involucraba en sus
problemas; en un círculo más cercano, los amigos que se convierten en familia y
los miembros de la familia que contribuyen a darle un sentido a nuestros días.
De tus
recuerdos, habrá casos de personas que no recuerdes sus nombres o fisonomía,
pero si tienes presente alguna vivencia que marcó tu vida; sin duda, esos
detalles de olvido por quienes eran en nada afectarán lo que te hicieron sentir
o pensar con sus acciones u omisiones.
A veces, a
pesar de que la memoria no sea suficiente para reconocer a quienes nos han
influenciado, nuestro sentir si reconoce su aportación.
De todas esas personas que hemos conocido y compartido ¿a cuáles traerías en estos momentos a tu mente y escribirías sus nombres en tu hoy ahora como reconocimiento a sus aportaciones en ti?