Por: Héctor Medina Varalta
La
quietud de las largas noches, en la soledad de un cuarto de telegrafista, en
una solitaria aldea del monte sumaron todas las circunstancias ideales para el temperamento
y la mentalidad de Edison. Él era un profundo pensador capaz de absorber su
“ser interior” en la investigación, dejando fuera toda noción de tiempo y
ambiente. Edison confesó temer que la gente lo creyera loco, pues escuchaba
voces, al igual que los enfermos mentales, sin embargo, Edison no perdió el uso
de la razón durante sus periodos de concentración profunda. Por lo contrario,
encontró su verdadero ser, y al colocar su conocimiento consciente en un estado
de suspensión temporal (durante la concentración), él era capaz de utilizar el
almacén, mucho más enorme, de inteligencia y habilidad de nivel Supraconsciente
de la mente.
¿Puedo ayudar
Uno de los más poderosos actos que el
hombre, en un estado propicio, puede levantar objetos mucho más pesados que él.
Una demostración extraordinaria de los poderes extranormales del nivel
Supraconsciente de la mente, está en el relato de un acontecimiento verídico,
publicado en el libro El Poder Mágico de
la Mente, de Walter M. Germain: Había un choque de varios automóviles. En
ese momento apareció de la oscuridad un negro fornido. “¿Puedo ayudar?”,
preguntó. El alguacil Don Henry meneó la cabeza en signo negativo. Nadie podía
ayudar cuando cuatro camiones y un demoledor no podían mover el coche, para cuando
llegaran las antorchas y los vagones de
los bomberos sería demasiado tarde. Con toda calma, el hombre de color caminó
al coche y con sus manos arrancó la puerta.