domingo, 15 de marzo de 2015

Dolor

                                                                

¿Qué los artistas sufren más?, ¿será que somos sensibles a los recuerdos?

 -Los recuerdos nos traen dolor y él nos remoja las heridas que el paso del tiempo ha dejado como estigmas en nuestra alma y corazón. 


¡Oh! que lejana está la época donde los sufrimientos no eran tema de nuestra vida, donde la tierna infancia miraba muy lejana, la meta final de nuestra existencia. 


Siendo artista se sufre más, pues se llevan impregnados los momentos de risas apagadas provocadas por farisaicos besos.


El artista mira el sufrimiento de la mujer callada ante la furia y desprecio de su esposo y usa su único recurso: pinta el rostro de ella en el lienzo como protesta ante la crueldad de ese horripilante varón. 


Los que escriben Poesía, hacen "Nanas" para el niño que duerme bajo el frió invierno en una banca del parque. Honra con sus arrullos a esos niños mal llamados de la calle, cuando son el producto de dos seres que nunca debieron de haberse unido y hubiese sido mejor muriesen, antes de habérseles concedido el honor de ser padres.


 ¿Sufren más los artistas?, me pregunté una tarde frente a un cuadro de Van Gogh.

 -Quizá él se cortó la oreja porque ya no aguantaba el cúmulo de ruido enajenante de las voces hirientes y maldicientes sin cansancio, lastimando al hermano.


El artista es capaz de dilucidar aquello que el mundo ordinario no alcanza a percibir como aquel rayo de sol que pasa y se va apagando unido a la realidad de un ente cualquiera desperdiciando los días soleados recluyéndose en bóvedas frías y oscuras, contando un dinero que ni siquiera es suyo. 


El artista llora, cuando los hijos de un pueblo están ausentes, pero no de su patria, sino de si mismos, ausentes en su propia existencia, huidos de su realidad construyendo burbujas transparentes, pero duras como el acero para impedir el paso de los sentimientos que un amor les ofrece. 


Sin dudar, el artista sufre más, porque ve con el alma y no con los ojos del humano común, camina por la luz que mira el ciego, escucha la sangre recorriendo sus venas y sufre porque al morir, esa sangre se desperdiciará y no dará más vida a personajes, gritando verdades. 

Victoria Falcón Aguila D.R 2015