martes, 31 de diciembre de 2013

Brindo


Brindo por los errores del año que se va,
porque sin ellos no habría sabido, 
de lo que soy capaz.
Brindo por los que me traicionaron
sin ese acto, no habría conocido
a mis verdaderos amigos.
Rebozo mi copa por los que partieron,
por los que están en el cielo 
y los amores fallidos,
¡por ellos bebo hasta la última gota!,
por haberme dado amor y cariño,
aunque no haya sido un final feliz,
tomo vino en su recuerdo,
pues siempre seguirán siendo 
parte de mi.
Digo salud, 
por los que ahora están conmigo
disfrutando de mis versos, 
mis caricias y besos,
grito las doce campanas, 
dando gracias a Dios
por dejarme viva otro año,
por hacerme creer en el milagro del amor,
que no es sólo con un hombre 
que se vive tal milagro,
sino con todo aquel ser vivo
 creado por el señor.
Brindemos pues, 
por este año que se va
y recibamos al que está por llegar,
seguro será un buen año, 
pues dependerá  de nosotros,  
de que lo vamos a llenar.
¡Salud por el que se va!, 
¡salud por el que llega!
¡Salud por ti y salud por mi!


Victoria Falcón Aguila 2013 D.R







lunes, 23 de diciembre de 2013

Dar sin esperar







Quiero ser un árbol gigante,
un abeto nevado
con hojas aciculares perennes,
hechas de amor, prosperidad y fe
que perduren por siempre,
donde mis amigos puedan reposar,
descansar a mi sombra, 
se impregnen con mi aroma.
En cada rama escribir un nombre
de todos aquellos que ya se fueron,
pero dejaron en mí su espíritu navideño,
enseñándome que la navidad
puede vivir por siempre
si el corazón es libre de toda maldad,
la solución es dar, sin esperar.

Victoria Falcón Aguila D.R 2013




lunes, 16 de diciembre de 2013

Buho



Vienes de nuevo e incendias la llama...

Lanzas sobre mi, 
pedazos de carbón ardiendo,
quemando mi carne, 
prendiendo mi aliento;

Puedes mover mis cimientos, 
intentar que pierda la calma,
provocar que mis manos tiemblen
al roce de tu cuerpo, lleno de magia,

Disfruta el poder que te otorga
la complicidad de la noche,
intenta humedecer los pliegues 
más ocultos de mi talle.

Cláva tu lujuriosa mirada
perturba la paz de mi cama,
anida mi cabellera en la almohada.

Calienta la sangre a punto de estallar
hunde tu cuerpo, nada en mí,
adorna con caricias y frenesí.

Graba en tu retina mi cara
que goza, pero ya no te ama...
Comprendí que eres el búho
que huye, cuando llega el alba.

"Los árboles no retoñan las hojas caídas".

Victoria Falcón   D.R 2013


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lunes, 9 de diciembre de 2013

Duele la noche

                                                                   
                                                               


Hoy duele la noche,
la piel y las ansías.
Me duelo de tu recuerdo,
de tu ausencia oscura.

Se sufre por no tenerte
... por no volverte a poseer;
lucho contra la memoria
que te invoca y clama.

Más, nuestras vidas cruzadas
perdieron rumbo o sentido,
las mariposas abandonaron
tu vientre dejándolo sin ganas.

Las promesas quedaron escritas
en la pared de un rincón
igual yo, esperando tus cartas.

Hoy duele la noche y las heridas
duele el arquear de mi espalda,
el sudor de mi piel desnuda.

Lastiman las manecillas del tiempo
y el eterno tic tac de mi corazón
que aún recuerda pese a la separación,
como alterabas mi respiración.

Las ansías deambulan
inquietas por mi habitación
creen escuchar tus palabras
retumbando debajo de mis sabanas.

Mis manos aún claman tus brazos
los muslos conservan tu aroma;
mi boca, mi boca, sigue encadenada
al sabor de tus espasmos.

hoy duele... duele la noche.


Victoria Falcón Aguila D.R 2013








































V

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Libertad

Libertad, de la pintora Jaliscience 
Diana Gabriela Romero D.R


Ahora estoy aquí,
posando para el artista
como si fuera un potro domesticado
Condenado a correr sólo en sueños por la sabana
encerrado en una jaula.
Me alejaron de África donde de rojo se tiñe la tarde
y mi pulso se acelera al barrito de un elefante.
Mi oscura piel desea regresar a su tierra;
quiero trotar como si fuera una gacela,
jugar a esconderme con mis rayas blancas...
mirar desde la colina a las mujeres negras
cantando mientras van al agua.
Tú, que pagas por verme en un zoológico
pregunta a Dios: ¿por qué el hombre nos encarcela?
¿Para qué la caza, si de nuestra carne,
no se ha de alimentar?
¿Qué pecado cometimos los animales,
para que nos quitarán nuestra libertad?

Victoria Falcòn Aguila 2013

Poema inspirado en la pintura del mismo nombre: Libertad
de la pintora Jaliscience Diana Gabriela Lozano.
Poema y pintura participaron en la exposición: Extraña Diversidad, 
en el Centro Cultural del Refugio en Tlaquepaque Jalisco, México
Noviembre del 2013.







miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sustancia Divina

Pintura de Diana Gabriela Lozano D.R 

Sustancia Divina

Soy simiente en tu imperio interno.

Luz y guía de tu talento,
asistencia de tu inquietud;
la flama ardiente del amor
que  te quema e impulsa a crear.

Quien te confronta con la esencia
natural de tu ser de artista
enalteciendo tu alma estética
como un homenaje  a Dios.

Soy quien le obsequió las perfectas noches
estrelladas a Van Gogh, el cubo
a Picasso, el surrealismo a Dalí
el sutil gesto a la Mona Lisa.


¡Felices los que aprecien tu obra,
porque en ella me verán sonreír!


Respeta tu obra como a tu alma,
las dos son el reflejo purísimo
de la más alta sustancia divina;
deidad y arte unidos en el color.


¡Divino artista!, somos uno
alcanzando la perfección,
salida de tus manos creadoras
y de mi aliento inspirador.

Victoria Falcón Águila D.R 2013
Poema inspirado en la obra de Diana Gabriela Lozano 
pintora Jaliscience
obras expuestas dentro de la exposición "Extraña Diversidad"
en el Centro Cultural el Refugio, Tlaquepaque Jalisco, México.
Noviembre 2013.





martes, 19 de noviembre de 2013

Mañana no.



Mañana puede que sea demasiado tarde 
para decir que te amo o tal vez,
para pedirme perdón.
Mañana puede que tu amor
ya no me sea indispensable
y tu regreso no espere más.
Entre hoy y mañana existe lejanía.
El tiempo como verdugo implacable,
congelará mi mirada que antes te acariciaba
y su marcha no detendrá.
La distancia cómplice sádica
convertida en blanco pañuelo,
mis lágrimas se encargará de enjugar.
Aparecerán arrugas en mi cara
y los recuerdos borrosos
se tornarán difíciles de capturar.
Quizá, una tarde dentro de muchos años
llegue tu nombre provocando leve sonrisa 
pero ya no me dolerás.
Te juró que mañana puede ser muy tarde,
si hoy de mi, tú te vas.


Victoria Falcòn Aguila D.R 2013









lunes, 11 de noviembre de 2013

Donde quiera que estés


En el lugar que estés, 
dónde te haya puesto Dios
en ese preciso lugar, te seguiré amando.
Así no creas en él, le pediré que cuide de ti.
Aunque te asumas ateo y no reces,
yo rezaré en tu nombre, pidiendo
colmen tu casa de estrellas, 
te bendigan con rosas sin espinas; 
me quiten mi calor para que nunca sufras de frió.
Porque no importa que no me ames,
que no te interesen mi letras
y ahogues mis suspiros en el olvido.
Te amo y es lo que siento;
así me alejes de tu mundo,
saborees otros labios,
tu silencio me indica que estás ahí
por eso repetiré: te amo
hasta que mi voz se desgaste y quede muda.
Sin importar que mi entorno
se ponga negro, buscare una luz
para mandarte mis besos,
seguiré escribiendo poemas,,así no los leas, 
sonreiré para ti al despertar,  aunque tú no me veas.

 Victoria Falcòn Aguila  D.R 2013 

martes, 22 de octubre de 2013

¿?




¿Miedo a hablar?, a expresar, 

miedo a ti, miedo a mi, 

¿miedo al amor?

A caso te divierte el juego de venir, 
después esconderte 
y regresar para irte 
dejándome en la nada, 
en la incertidumbre 
de no saber si te quedarás. 
¿Miedo acaso a tu dulzura que te deja frágil? 
¡Maldita dulzura la tuya!, 
como diría Vestusta Morla, 
Si, maldita por embriagarme 
y a la vez envenenarme. 
No juegues con tu dulzura 
que me sabe amarga si no estás, 
no te diviertas diciéndome 
que en el pasado me amaste, 
que hoy me amas,
pero no dices si mañana: 
estarás conmigo besándome, amándome. 
No juegues a traer el pasado 
para remontarme a aquellos tiempos 
donde imagine un palacio rosa, 
tú y yo viviendo juntos en él. 
No te deleites escuchando 
el dolor que me causa la distancia, 
ni te complazcas hablándome a los ojos 
porque sabes, que no te puedo rechazar. 
¿Miedo? 
Miedo el mío al no saber si vienes o vas.
 ¡Maldita dulzura la tuya! 

Victoria Falcón Aguila 2013 D.R 
























miércoles, 2 de octubre de 2013

Otoño


Sus colores son los míos
paisajes rojos  bermellón
se acercan ya  los fríos,
las hojas caen por millón.

Se desmenuza el viento
en madurez sin nostalgia,
brota aún el sarmiento
la felicidad se contagia.

Aromas de renovación
en una fiesta verde y rojiza
perfuman mi ser y razón.

Un viejo amor he reencontrado
reviviendo historias de primavera;
al otoño mi corazón ha llegado,
completamente enamorado.

Mis letras he renovado
con la  trama de la vida;
amo sin importar si es pecado
mi alma está desvestida.

Mis sentidos se impregnan de caoba
sopla viento fresco en mi alcoba.


Victoria Falcón Aguila
D.R 2013

lunes, 9 de septiembre de 2013

No tengas miedo






fotografía: Victoria Falcón Aguila D.R

No me pongas un alto...
No coloques tu escudo.
Permite que mi alma te cobije,
despójate del miedo.
No huyas ni esquives la mirada
abre tus oídos a mis "te quiero".
Acorta la distancia que hay entre nosotros,
derriba las murallas de nuestro camino.
Abre tus brazos que eso no es debilidad,
sonríe, deseo ser parte de tu felicidad.
No nades contra corriente,
harás mas difícil nuestro viaje.
Permite mi compañía
que estar solo no es sano.
Pídeme si te apetece un beso
o hazme el amor si te gana el deseo.
Repetirme: "te amo", no es anularse.
Permanecer en la oscuridad es auto flagelarse.
No me alejes, no tengas miedo...
No pretendas ser siempre correcto
que el amor es imperfecto,
Amar como hace veinte años no es posible,
porque hoy te amo más.
Penetra mis pupilas, ellas te han de hablar
de lo mucho que te quiero
y ningún mal voy a provocar.
No me pongas un alto
si las sábanas te quiero calentar.
Despójate del miedo
Se mi cómplice y mi guía
.en las noches con inmanente sensualidad.

¡No me alejes, no tengas miedo!


D.R Victoria Falcón Aguila
Septiembre 2013







lunes, 26 de agosto de 2013

Regreso II parte

                                                 



Salí de la habitación... 

La gente no ocultaba su temor hacía nosotros, no por ser estudiantes o venir de la ciudad, quizá era nuestro aspecto: las vestimentas góticas y nuestra palidez facial, que nos consideraban diferentes, raros. Había notado que la gente no me sostenía la mirada, cierto es que mi mirada era penetrante sin embargo para mí, ellos no eran importantes, sólo quería pasar entre ellos como un estudiante más. 
Me dirigí a la salida abotonándome la camisa, uno de los empleados alcanzo a ver mi pecho rasguñado y algo cuchicheo con otro; no les dí importancia, sólo quería salir a tomar aire,  despojarme del olor a húmedad que prevalecía en el hotel.
Note que los lugareños estaban concentrados en la plazuela, había mucho alboroto, así que me fui directo a comprar unas cervezas, no estaba con el ánimo de soportar ningún tipo de sandez.
En la tienda de abarrotes, escuche algunos retazos de conversaciones, platicaban de haber visto sombras espectrales, ojos brillantes en la noche, ganado muerto, al acercarme para pagar callarón, ¡como  si a mi me importara sus desdichas!, yo sólo pensaba en la felicidad que antes había experimentado: por fin había estado con ella y era como yo, gozábamos de igual manera.
El estado  de éxtasis en el que me encontraba, no me alerto de las miradas que me atravesaban con profundo odio mezcladas con temor... Tome mis cervezas y me fui a beberlas en mitad de la calle sin prisas a sabiendas de que mi amada dormía y la mañana aún comenzaba. Todo lucía desolado.
Cuando termine, me dirigí al hotel con la intención de dormir un poco; conforme iba acercándome un barullo me sacaba de mi estado de complacencia, algo sucedía cerca de hotel o ahí mismo; pensé en ella, así que corrí desesperado, sólo me detuve unos metros antes del edificio: una muchedumbre lo rodeaba, hombres gritaban eufóricos en  torno de alguien, ¡mi amada! La habían sacado del hotel y la ultrajaban, se encontraba tumbada en la tierra desnuda en medio de ellos, llorando e implorando.
Sentí una rabia incontenible. Recogí piedras y comencé a arrójarselas  al tiempo que me habría paso. Grite y golpee a cuanto se interponía, sentía mis músculos en ebullición, el poder del amor me daba fuerzas nunca antes experimentadas.
Entre golpes y maldiciones, logre llegar hasta donde estaba, un horrendo obeso se encontraba encima de ella, use mis botas con casquillo y comencé a golpearlo, ya no me importaba si lo mataba, ver la cara de mi amada llena de lodo, con los labios rotos escurriéndole sangre me desquició; noté su mano manchada de sangre, ya en un color ocre intenso y eso saco mi verdadera naturaleza; surgió la bestia que mata al defender, ni los pinchazos con los tridentes o los intentos por machetearme fueron suficientes para acobardarme. No supe de dónde saqué fuerzas y se la arranqué, colocándola en mi hombro  me levanté cómo si fuera un Dios guerrero surgiendo de las entrañas de la tierra, seguí golpeando hasta alcanzar la puerta del hotel.
Subí las escaleras, buscando refugió, atrás escuchaba a la turbia gritar: ¡no dejen que escape, maténlos! ¡Muerte a los fuereños!

Nuestras habitaciones estaban saqueadas, no tenían puertas y las otras habitaciones estaban cerradas, regresar a la salida era muerte segura. Mi única opción fue subir hasta la azotea; rompí la puerta a patadas, no había más a donde ir, los gritos estaba acercándose; con lo ojos llenos de lágrimas mire a mi amada y le pedí perdón por no poder hacer mas para protegerla; ella me miro mostrándome la palma de su mano, la bese con un beso tierno y profundo, fue ahí que comprendí que este amor no tenía cabida en este mundo.
Supimos lo que teníamos que hacer: saltamos al vació fundidos en un abrazo.


                           Autor: Miguel A. Izquierdo Reyes. D-R 2013 

Nota: esta historia continuara...




 

 

x

martes, 20 de agosto de 2013

Regreso I parte

                                               
                             

Mis pensamientos vuelven al pasado y se detienen en ese instante.

Ahora llueve y llega el dulce recuerdo de aquella primera vez en donde mojada hasta el alma, se desnudó ante mí pero sin saber que yo la miraba; desee secarle cada centímetro de su cuerpo; a pesar de la lluvia mi sed era desértica (deseaba beber de ella). Su cabellera negra desaliñada hacia contraste con los primeros rayos del sol, la piel imitaba a la porcelana, blanca como las nubes y esos labios morados por el frió me invitaban a besarlos; sedujo mis sentidos cuando con el dedo índice limpio una gota de sangre que escurría de ellos, mis pensamientos volaron, la imagine con otro hombre besándose hasta el cansancio devorándose a pedazos, mordiéndole el labio.

El agujero en la pared no me permitía ver más que el sillón rojo en el fondo del cuarto y una parte de la cama; un placentero vicio me llevaba a verla cada noche por ese orificio.

                                                     


En ocasiones escuchaba voces provenientes de la cama otras, del lugar que suponía seria el baño, claramente llegaban hasta mí los sonidos del agua de la regadera cayendo sobre los cuerpos y de pronto me daban celos, no poder compartir la ducha con mi amada.

Mi momento preferido era cuando llegaba exhausta al filo de la alborada y se tendía en ese sillón rojo; se despojaba una a una de sus prendas hasta quedar completamente desnuda ante mis ojos; con ese cuadro ensoñaba de mil maneras, si hubiese vivido en los años seiscientos a.c, seguro hubiese sido víctima del código Draconiano, pues cada día la amaba y mataba, la destruía y construía, la prostituía y salvaba, tan sólo con mi mirada.
Pasaba cada instante con la urgida necesidad de poseerla, por eso me quede en este sucio hotel de mala muerte por verla, para deleitarme con su dulce presencia, esperando el momento exacto para contactarla.

Mi oportunidad llegó una noche de tormenta eléctrica, mientras yo deambulaba por los sucios pasillos, la vi subir las escaleras, paso a mi lado temblando de frió sin darse cuenta que yo estaba ahí. Pude ver en su rostro parcialmente cubierto por el pelo, lágrimas que rodaban por el; la noche anterior la oí discutir con quien compartía la ducha y su cama, un impulso me obligó a seguirla hasta su habitación, me detuve en la puerta y la vì tendida en el sofá, esta vez no podía ni quitarse la ropa mojada.


Entre sin problemas en el cuarto y me senté en el apoyabrazos dispuesto a secarle las lágrimas, la ternura se apodero de mí, ¿cuántas veces la había poseído con la mirada? y ahora que tocaba su tersa piel, sólo atinaba a verla dormir; estaba helada así que me recosté a su lado. Recorrí cada centímetro de su piel con mis manos, ella suspiraba permitiéndome avanzar, su respiración se incrementó transformándose en pasión, sin poderme contener: comencé a besarla intensamente hasta sentir la necesidad de beber de ella, así que perfore su blanco cuello y me extasié al ver como se tornaba blanco como la muerte a medida que succionaba su liquido rojo vital.

La Vampíresca noche se convertía en una incandescente candela, las horas asesinas me obligaban a dejarla y la senectud de la noche me impulsaba a buscar refugio en mi habitación… Ella aún somnolienta exhaló un quejido, acompañado de una erótica sonrisa, al tiempo que se tocaba el cuello para limpiarse las gotas que de él, aún escurrían... se llevó los dedos a su boca y los lamió cuál hambrienta en ayunas, sin abrir los ojos rasgo mi pecho arañándolo, se mojó la palma de su mano y la plasmo en la pared; entendí que ese era un intimo pacto: ella quedará aquí, esperando mi regreso.


                        

Victoria Falcòn Aguila D.R 2013

Continuara...





lunes, 8 de julio de 2013

Claustrofobia



 Me quedé viendo cómo rodaba la llanta. El rín cromado perfectamente limpio, me incitó a filosofar sobre la rueda de la vida; en un momento arriba, después: tres metros bajo tierra.
     
     La carroza fúnebre se acercaba pensé: ahí viene el carro que inevitablemente todos algún día abordaremos. Lentamente se estacionó saliendo de él dos hombres pálidos cual cadáver moviéndose pausadamente como si de verdad lo fueran, me miraron compasivamente… bajaron el féretro que contenía los restos de mi abuelo, el último viejo en morir de la aldea; una polvareda se levantó bañando el cajón como recibimiento anticipado, el polvo invadió mis fosas nasales, sentí que me ahogaba (desde que recuerdo era alérgico) sino fuera porque tenía que estar presente en el funeral, no hubiese regresado al  pueblo que pronto se convertiría en fantasma; los ancianos morían y los jóvenes no querían quedarse.

Mi tren salía a las seis con treinta, eran las tres justo el tiempo para despedirme.

Entre a la capilla casi sin ganas arrastrando los pies. Como único familiar me tocaba presidir el servicio, ¡qué fastidio! pudiendo estar en la ciudad en  mi departamento con aire acondicionado vestido con ropa deportiva, tenía que soportar el traje negro de lana que picaba, con una corbata casi ahorcándome…  El polvo no salía de mi nariz impidiéndome por momentos respirar desencadenando en mí una histeria, una claustrofobia.
La ceremonia terminó pronto; pagué apresurado los servicios de la funeraria dejando mi domicilio e instrucciones para que enviaran las cenizas por paquetería, no deseaba llegar tarde.

Arribé a la estación justo cuando se escuchaba el silbato del ferrocarril. Si corría con suerte y no se detenía en ningún punto, a las diez de la noche estaría en la ciudad.
Me subí buscando un asiento con ventanilla; no era agradable sentirme encerrado necesitaba aire en mi rostro, me aflojé la corbata despojándome del saco, luego lo utilice de almohada necesitaba descansar. El olor a tierra no me abandonaba así que decidí ir al baño para lavarme la cara y limpiar la nariz, esperando que las partículas aún dentro salieran.
Ya más tranquilo y fresco regresé a mi asiento con la firme intención de dormir.

No sé cuánto tiempo pasó, tampoco supe si realmente me quedé dormido, sólo recuerdo que fui golpeado cimbrándose todo. Estábamos completamente a oscuras comenzábamos a entrar en el túnel, así que estire mi mano para tentalear; sorprendido me percate que  frente a mí se encontraba una puerta de madera o algo parecido, me pregunte como había llegado ahí, seguramente eso había sido: me quedé dormido y me caí rodando hasta llegar a la puerta.

        -¡Que salgamos pronto del túnel, necesito luz!-me decía.
Caminé a gatas buscando un asiento vacío, ya no importaba si  tenía ventanilla, era preciso me sentase para protegerme…                
-¡Oh!, qué largo es este túnel no recuerdo que fuese tan tardado salir de él.
     Tic, tac… Tic, tac… El silencio era tal, que alcanzaba a escuchar el movimiento del reloj de cuerda de mi abuelo que llevaba guardado en la bolsa de mi camisa, acompasandose con los latidos de mi corazón… Tic, tac… Tic, tac… Comencé a repetir para tranquilizarme, la oscuridad y el aire sofocante del túnel casi  me volvían loco. Sabía que estaba construido debajo del desierto y casi podía olerlo; por eso me fui del pueblo dejando a mi abuelo, pues siendo alérgico la vida ahí me fue imposible.
Estaba reflexionando sobre eso, cuando un movimiento parecido a un temblor me despabiló y una intensa luz dio directamente hacía mí, obligándome a cerrar los ojos. Un pitido ensordecedor provocó que mi corazón se acelerara: otro tren se acercaba avisando su presencia, pasó a nuestro lado y pude escuchar a los pasajeros murmurar… sus murmullos entraron a mis oídos explotando en mi cabeza. Los vagones iban iluminados por velas que cada pasajero llevaba en sus manos; al pasar por mi ventana pude ver sus rostros tras el vidrio volteando hacía mí estallando en lágrimas para luego seguir murmurando… Consideré podía ser alguna peregrinación de fanáticos religiosos.

-¡Maldita sea!, salgamos del túnel ¡ya!, necesito luz, la tierra seca me ahoga, no puedo respirar… ¿De qué murió el abuelo?, ni siquiera se me ocurrió preguntar… Aire, necesito ¡aire!
Los nervios me explotaban. Para relajarme traje a mi mente los momentos agradables que pasé con él,  siempre pendiente de mí, haciendo las funciones de padre, velando por que nada me faltase. Mi abuelo era un hombre con mucha fortaleza, un roble; de broma decíamos que él, nos enterraría a todos.

-¡Pobre de su nieto! Mírelo, tiene cara de aflicción, parece haber sufrido mucho.
- ¿De dónde viene esa voz? ¿Cuál nieto, quién sufrió?
-Es triste Doña Matilde, mi nieto tuvo una muerte espantosa.
- Tan joven… Lo recuerdo de niño padeciendo con el clima de aquí, es irónica su muerte.
- La pasó mal con sus alergias que le provocaban claustrofobia y mírelo usted, cómo vino a morir: enterrado vivo bajo toneladas de arena. ¿Recuerda que le platique que se graduó de arquitecto?... Nunca comprendí eso… Con las alergias y trabajando entre tierra y tan distraído; mientras revisaba unos planos, sin fijarse se paró justo donde un camión de volteo descargaba… Para cuando lo sacaron ya estaba muerto y encima, esos brutos de los sepultureros  ¡lo dejan caer!
- Tenga de consuelo que ya descansa en paz
- Eso quiero pensar. Mi nieto prefería la cremación a ser enterrado, hasta muerto le temía al encierro y oscuridad; había pagado ese servicio en la funeraria por si algún día se ofrecía y dejado instrucciones de que las cenizas se enviaran a la ciudad; ni difunto quería estar debajo del desierto… ¡No pude cumplir su deseo!, mi religión no permite la cremación, tampoco quiero se lo lleven lejos de mí... Le puse mi reloj cerca de su corazón, siempre le gustó, es el único consuelo que me queda, además: ¡muerto ya ni debe  sentir nada!

-Tic, tac… Tic, tac… ¡No quiero que me cubran con tierra!, ¡noooo!

Cuento incluido en mi libro: Sonidos bizarros Mayo 2013


                      Victoria Falcón Aguila D.R 2013

miércoles, 3 de julio de 2013

Sonidos Bizarros


El pasado 29 de junio se presento el libro: Sonidos Bizarros, de mi autoría, teniendo el honor de que Luis G. Abbadie, escritor mexicano,  especialista en misterio y terror, lo presentara.


Sonidos bizarros es un libro de cuentos con temática variada que va desde el misterio,  lo fantástico y lo policíaco. Son 24 cuentos, cada uno dueño de su propia historia.




Sonidos Bizarros, es el titulo de uno de los cuentos incluidos en el libro, escogido cuidadosamente ya que este titulo recopila bien el conjunto de todos los temas… Bizarro: comúnmente, se utiliza para referirse a algo raro, extravagante, insólito, anormal, atípico, sin embargo, cuide bien que ninguno de los cuentos resultase grotesco e incomodo para el lector, que puede ir desde un  pre- adolescente, hasta adultos. Es una literatura muy urbana, fácil de digerir; no termina disculpándose de su ficción  pese a tener humor negro en algunos de ellos o haber sido inspirados en hechos reales, pues convertidos en ficción toman nuevo rumbo, vida propia, no dependen ya del hecho del que fue tomada la inspiración. 

Como nace este libro?
Cuando uno lee o se está atento a lo humano cotidiano, siempre queda en el escritor una inquietud, viene entonces el deseo de comenzar a construir una historia, la misma que se va alimentando de las experiencias, de recuerdos y en mi caso de muchos sueños que he tenido.
Inspirado en la vida misma, en hechos reales como puede ser una nota policíaca,  un acontecimiento  en el barrio,  en algo que haya leído o en sueños; pues cuando  uno despierta queda algo de ellos que obliga a tomar lápiz y papel y comenzar a escribir.

Algunos cuentos tienen como escenarios lugares típicos de Guadalajara Jalisco México, ya sea el mercado de san Juan de Dios o la estación Juaréz,  del tren ligero; otros en cambio son a temporales y sin sitio especifico donde transcurre la historia.

Con esta producción literaria sólo deseo que el lector tenga una lectura llena de misterio, envuelta en la fantasía con un toque de ironía y humor negro, que al final se quede con un buen sabor de boca.

Les presento pues, mi más reciente producción literaria: "Sonidos Bizarros".

                        http://www.youtube.com/watch?v=sgO_GxLXx5k


                                                           

Victoria Falcón Aguila D.R 2013


lunes, 24 de junio de 2013

Cuando del amor nace la inspiración

                                                             
Foto: Alberto Rodríguez, Diseñador D.R




Alberto Rodríguez es un Jalisciense Diseñador de alta Costura, referente de la moda en la ciudad donde radica: Guadalajara, capital del Estado de Jalisco.
Desde la década de los ochenta, marca tendencia con sus estilos que rompen formas que hasta ese momento dictaban la moda en Guadalajara.
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Es poseedor ya de un lugar ganado a pulso dentro de la historia contemporánea en la moda Jalisciense; su trabajo es artesanal, lo que lo lleva a mantener su estilo y calidad en todas sus creaciones; esa es su marca propia: diseños hechos uno por uno, puntada tras puntada.
Toda novia o quinceañera que ha tenido la fortuna de llevar uno de sus vestidos, ha visto incrementada y engalanada su belleza con los ricos diseños de Alberto; las chicas sueñan en el día de su boda cuando porten un blanco vestido engendrado en la mente creadora de este maravilloso hombre.
Hablar de moda en la ciudad de Guadalajara es referirse a Alberto Rodríguez, un Icono de la elegancia que ha traspasado las fronteras de México destacando en grandes eventos como el: Fashion International View, entre muchísimos más.

Con el transcurrir de los años su estilo se definió en un nuevo parámetro de moda, distinto a lo establecido, pues su diversidad de propuesta, sus acabados y los acentos románticos, lo han hecho identificarse en un estilo único y original.

Lo escrito antes es la información que se muestra al inicio de su pagina de Facebook,, donde en un principio al abrirla y leer: figura publica, pensaríamos que como tal, pudiera estar fuera de nuestro alcancé. 
Como amigo, grata sorpresa se llevan los admiradores que desean acercarse a él, pues más allá de sus creaciones maravillosas y su estilo ya reconocido en el mundo de la moda nacional e internacional, se esconde un maravillo ser lleno de luz, paz y  amor.
Se dice que para expresar belleza, se debe tener un corazón hermoso, pues bien Alberto Rodríguez diseñador, es un ser que irradia dicha; hombre realizado, en su faceta de artista no ha dejado atrás a Alberto el ser humano. 
Es un excelente amigo, pero como hermano el mejor y como padre es indiscutible su labor con su hija Frida Victoria, quien no pudo haber recibido mejor regalo de las manos de Dios que este amoroso padre.
La faceta de padre es de reconocerse, pues a lo largo de los años lo hemos visto estar al pendiente de la educación de su hija, velando fielmente por Frida una niña que ha crecido sana y feliz de la mano de su famoso padre.
Hace unos días celebramos en México el día del padre; pues bien, va para Alberto Rodríguez mi más grande admiración y respeto como artista y mi mayor reconocimiento como padre:

                                                                     
fotografía: Alberto Rodríguez, Diseñador D.R

A  bre bien padre mío tus brazos, para que quepa yo entre ellos,
L  a confianza que me otorgan me da seguridad
B  rillan tus ojos y arde tu alma al estrecharme
E  res el mejor regalo que Dios me ha entregado
R  esponsable de mi vida, segura estoy siempre a tu lado.
T  us besos y cuidados han hecho lo que ahora soy,
O  ro entre piedras preciosas: tus manos y corazón.

Victoria Falcón Aguila D.R 2013