miércoles, 25 de enero de 2012

Hada de cristal


                                                         

Hubo un Hada de Cristal viviendo en la punta del arco iris, se alimentaba de la pigmentación de la naturaleza, pero por ser de un material transparente no fijaba los colores.
    Hechizada por un Mago del cual se enamoro perdidamente, este ilusionista la fascino solo por el logro de tener un Hada en su poder. Para asegurarse que la Ninfa siempre estuviese a su merced, la envolvió en un hechizo así por siempre dependería de él, luego pues le dio la apariencia transparente para que nadie pudiera admirar su belleza.
    La llevo a vivir al lago encantado, ahí donde los colores se juntan y nace el arco de colores. Atrapada bajo el encanto, el Hada solo podía volar de extremo a extremo y bajar al lago, pero no para beber pues el hechicero para evitar que otro ser se acercara, enveneno el agua.
Tan enamorada la Ninfa no se enteraba de su desgracia, pero al paso del tiempo cuando el Mago ya no le dio su compañía retirándole su amor, ésta se dio cuenta de su engaño.
    Poco a poco fue asimilando su desdicha y entre suspiros tibios de una enamorada, los días pasaba de punta a punta dentro de la curvatura multicolor.
Por las noches dormía a la orilla del lago, como única compañía: la luna, que al iluminarla reflectaba sobre ella su haz de luz; el ser Angelado desplegaba sus alas elevándose entre las nubes proyectando los mas hermosos colores, sin embargo, esto no le era suficiente consuelo para su infortunio. Terminaba por bajar y lavar sus lágrimas.
    Dormida sentía los deseos de acariciar. Cuando el sol le daba en la cara se imaginaba correteando al lado de un gran amor; extrañaba los besos y caricias que solo un verdadero sentimiento otorga.
    Los inviernos no le eran fáciles sin compañía…Sufría de frío.
    El tiempo le fue menguando sus poderes y sus alas se fueron marchitando hasta el punto de no volver a extenderlas.
    Un hastío le fue envolviendo y aletargada en el tiempo, se fue consumiendo, ya no soñaba, ni volaba.
El tiempo no corría para ella, las salidas y ocultas del sol le eran indiferentes, los días estaban cubiertos de neblina. Ya no asomaba su cara al lago, solo se acercaba para enjugar su lamento.
   Pasando el invierno llegó la primavera, con ella los botones brotaron y la floresta reverdeció. Ella decidió peinar su larga cabellera y adornarla con flores, cuando termino su labor, acerco su rostro al lago, al hacerlo se llevo una gran sorpresa: ¡ el agua reflejaba la imagen de un Unicornio y era azul!
    Cuando salió de su asombro se atrevió con el dedo índice a tocar al ser para comprobar si era real.
    -¿Por qué dudas que estoy aquí?
    - He estado tanto tiempo sola que me cuesta creer seas real.
    - He volado por mucho tiempo necesito beber agua, estoy cansado  - Al decir esto extendió sus enormes alas--.
    - ¡Espera! No puedes beber, el agua esta envenenada, si lo hacer morirás.
    - Hermosa criatura eso tiene solución. Hundiré mi cuerno, es el antídoto contra todo veneno.
    El Unicornio metió su cuerno al agua transformándola en un intenso azul, al tiempo que el Hada comenzó a sufrir una transformación: recuperaba su apariencia, los colores regresaron a su cuerpo.
    - ¡Rompiste el hechizo!; bebe y descansa para que sigas tu viaje, ¿A dónde iras?
    - Aquí y allá, busco el lugar y la compañía ideal para vivir.  Aquí me gusta: agua corriendo, el arco iris y tu dulce compañía.
     Con el paso de los dias fueron transformando el lugar con su amistad. Los días ya no eran oscuros, la presencia de Unicornio azul la llenaba de felicidad.
    Juntos remontaban las nubes viajando hasta las estrellas, noche a noche coleccionaban planetas. En el día construían un castillo con la blanca arena.
    El sentimiento que los unía se fue transformando, pasaron de ser seres mitológicos para convertirse en amantes. En el momento de hacer el amor no eran Hada y Unicornio, entre ellos solo existía pasión.
    -Unicornio: este castillo será nuestro hogar tan hermoso, tan perfecto que nada lo derrumbara. inscribiremos en sus paredes poesías llenas de ilusión.
    -Escribiremos nuestra historia con nuestro sudor, haremos esculturas para perpetuar nuestra unión… ¡Mi bella Hada!
    Pasaron así toda la primavera hasta llegar al final del verano, los ríos crecieron y en una torrencial tormenta su castillo se derrumbo.
    Una mañana de otoño, bajo a beber un Unicornio hembra, fue tal la atracción que el macho sintió, que a la Ninfa oculto en el recuerdo.
    El Hada se derrumbo y quedo tendida en el pasto.
Bajo el otoño, la caída de las hojas cubrieron su cuerpo, el gran amor se convirtió en su gran extraño, envolviéndola de limo y olvido.

Victoria Falcón Aguila  D.R 2012
Dedicada con mucho cariño y admiración a Siddartha, joven cantautor Tapatio autor de los discos :Naufragro y why you.