sábado, 29 de diciembre de 2012

Minutos




Los minutos van dispersos
en esta noche sombría.
Deambulando entre versos
ambiciono yo tomarlos
prisioneros de mis labios
para luego recitarlos
reunidos en calendario
más, que osadía la mía,
querer en texto apresar..
¡Imposible concentrarlos!
En el reloj se perdieron
escapados entre dedos
mientras escribo sobre unos,
otros veloces murieron.
Victoria Falcón Aguila
D.R 2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

Doña Queta


                                                               



De los recuerdos de mi niñez me viene a la mente el de Doña Queta: una solterona que vivía en mi barrio con carácter muy amargo. Todas las tardes acudía a misa de siete; salia del templo con la cabeza en alto y el rosario en la mano, erguida como las santas que se exponen en los nichos.

Los sábados después del catecismo acostumbrábamos quedarnos a jugar en un parque frente a la casa de Queta (sitio de reunión de los chicos de mi calle); recuerdo como nos divertíamos bueno... hasta que aparecía la policía que era llamada por la solterona a quien le molestaba el ruido y los pelotazos en las ventanas.
De carácter fuerte e impecable rectitud no era muy bien vista por nosotros los niños, ya que sus correcciones a la hora de impartirnos las clases religiosas iban desde: jalones de orejas, hincarnos en un rincón o rezar un rosario con todo y letanía.

Un sábado la catequista no acudió a su clase lo cual debo reconocer nos dio mucho gusto sin embargo, su inasistencia no paso desapercibida; en más de treinta años como maestra nunca había faltado a su clase.
Reunidos en el parque nos preguntábamos unos a otros que podría haber sucedido, las ganas de jugar se habían ido así que decidimos averiguar.

Estábamos por cruzar la calle cuando una sirena de ambulancia nos advirtió que no lo hiciéramos. Para nuestra sorpresa el vehículo paro frente al domicilio de Queta; para médicos bajaron presurosos de la ambulancia luego entraron a la casa y al poco rato salieron cargando una camilla y en ella, a nuestra maestra; momentos antes nos habíamos alegrado de no haber tenido clases pero ahora, estábamos angustiados: ¿qué le habría pasado? Ella era un roble, nunca se enfermaba ni siquiera de gripe.
Nos quedamos parados ahí en el parque hasta ver perderse la ambulancia, en silencio nos retiramos a nuestras casas.

Al día siguiente en misa de domingo nos enteramos por el cura: Queta había sufrido una embolia.

Pasaron muchos días y la maestra no acudía a la iglesia, seguíamos reuniéndonos en el parque pero ahora ya nadie interrumpía nuestro juego.

Una tarde la pelota cruzo la calle y fue a parar, ¡justo en la ventana de Queta! Corrimos despavoridos esperando la reprimenda que sorpresivamente, no llegó, nadie salió a gritarnos.
Temeroso fui por mi balón. Al acercarme pude ver por el cristal de la ventana, una persona sentada en silla de ruedas, con la mirada perdida en el suelo; un miedo mezclado con tristeza me invadió, ahí estaba la que yo creía inmortal, la indestructible... Mi maestra ahora se encontraba débil, desvalida; me abrace a la pelota y sin decirle nada a nadie me fui directo a mi casa.

Deje pasar varios días sin ir al parque, la escena anterior se me quedo grabada muy hondo en el corazón, me dolía verla así.

Las vacaciones llegaron, con ellas: la época navideña y el comienzo de las posadas.

El templo era el punto de reunión, de ahí partíamos en procesión por todo el barrio cantando villancicos y pidiendo posada en las casas de los vecinos, que gustosos repartían dulces, la gran ausente: Queta, cuya presencia nos hacía falta; cada año era la más entusiasta, encabezaba los cánticos navideños impulsándonos a cantar con la clara amenaza de que no recibiríamos nuestro bolo, si nos portábamos mal y no participaríamos del quiebre de las piñatas... Esa noche era diferente, faltaba el sabor que ella le ponía.
Cuando pasamos por la casa de la maestra, noté que lucía oscura y triste, no como otros años donde era la más iluminada y adornada de toda su calle. Desde el primero de diciembre comenzaba a adornar la fachada colocando cientos de foquitos de colores y guirnaldas con noche buenas y en el zaguán un gran nacimiento pero ese año no era así. 
Dirigí mi mirada a su ventana y la vi, estaba sentada en su silla viéndonos pasar con mirada nostálgica; corrí y le extendí mi mano llena de dulces con un poco de miedo de que me corriera, milagrosamente eso no ocurrió, al contrario, se mostró amable y tomando un dulce, como pudo me dio las gracias, ya que se le dificultaba hablar por la parálisis fácil que mantenía como secuela de la embolia. 
Le pregunte sobre su salud manifestandole que pese a todo la extrañábamos en clases, me respondió que le era muy difícil trasladarse pero que igual extrañaba a sus alumnos; le dije que las posadas no eran lo mismo sin su entusiasmo y la invite a la del día siguiente, convenciéndola que yo pasaría por ella y empujaría su silla. 
Corrí a reencontrarme con mis amigos para decirles que Queta ya no era más la solterona amargada que nos pinchaba los balones sin embargo, la notaba triste y creía que debíamos de hacer algo por ella, después de todo era navidad época de reconciliación, los chicos sin dudarlo se unieron y elaboramos un plan.

Al día siguiente como había quedado, pase por la maestra y la llevé al punto de reunión, había pocas personas lo cual le extraño y reflexiva me comento:
- Ayer había más gente ¿se enterarían que yo estaría presente?... después de todo creo merecerlo, fui muy antipática y amargada: "uno cosecha lo que siembra".- Le conteste que quizá tendrían otra posada y me ofrecí regresarla a su casa.
Estaba anocheciendo y teníamos que atravesar el parque, le propuse detenernos un poco para disfrutar la salida de las estrellas; al aparecer la primera le pedí cerrara los ojos y pidiera un deseo, un poco extrañada accedió, cuando lo hizo, con todo el aire de mis pulmones grite: ¡uno!, ¡dos!, ¡tres! En ese momento la casa de Queta se iluminó cual cielo estrellado, miles de focos de colores prendían y apagaban en perfecta armonía al tiempo que de todos lados del parque salían niños y adultos diciendo: ¡Feliz Navidad!,
La emoción la embargaba y con lágrimas en los ojos repetía una y otra vez: ¡gracias!, ¡gracias!, no podía entender cómo después de todos sus desplantes y enojos le demostramos tanto cariño.

- ¡Por favor!, ¡perdónenme! mi enfermedad me dio una gran lección : "nunca debes alejar a los que quieres".
Muchos de ustedes fueron y son mis alumnos, me duele en el alma haberlos tratado mal pero, en el afán de ser una maestra muy correcta, escogí mal el camino, no sabiendo que "con amor y comprensión, los conocimientos entran mejor".

Ese año aprendí: que al desamparado, siempre debes tender la mano, ofrecer el hombro al acongojado y que la navidad, siempre será la muestra, de la grandeza de nuestro corazón.

                                  ¡Feliz Navidad para todos!

Victoria Falcón Aguila Diciembre del 2012 D.R






















jueves, 1 de noviembre de 2012

Dípticos del regreso



Canta el pueblo en esta noche santa,

aromatizada con el olor que me levanta.
+ +
Las moradas son hoy blancas

rebozan de risas francas.
+ +
Mezcla de fiesta y devoción

ante la muerte hay negación.
+ +
Encuentro de lo bendito y pagano

en una comunión con postulación.
+ +
No en la trascendencia del morir

sino en el gozo del comer y buen vivir.
+ +
La carne regresa a los huesos,

a la pelona le arranco los besos.
+ +
Sólo por hoy no seré ánima

el incienso regresa mi alma.
+ +
La flor amarilla adorna mi pisada

las campanas anuncian mi llegada.
+ +
el camino me iluminan con candelas.
+ +
Una elegante y alegre Catrina
me recibe con un trago de tequila.

+ +

Azúcar y chocolate endulzan la vida.

+ +
En la frente mi nombre

el que llevase siendo hombre.
+ +
Este es el verdadero “Tlallocan”

donde los mariachis siempre tocan.
+ +
No preguntes si las campanas doblan por mí,

tal vez ellas… tocan por ti .
+ +
¿Por qué vivir sufriendo a la muerte

si regresar siempre será nuestra suerte?


Autor: Victoria Falcón. D.R Nov. 2012

viernes, 19 de octubre de 2012

Estoy cansado


                                                                     





Victoria Falcón Aguila

Estoy cansado no he dormido. Mi cuerpo me implora descanso.

    Cabalgo en un bosque desconocido tengo miedo de ser devorado por bestias salvajes sin embargo,  tengo que seguir no deben saber que ya  descubrí el juego.
    ¡Pelafustanes! se creen grandes estrategas: poderosos sintiéndose ya ricos con mi muerte, pero nadan en su debilidad de no ser por el titulo que heredaron no serían nada. Algún día ellos también serán traicionados.
    No dejar heredero al trono es mi delito.¿Cómo exigirle a mi reina querida un hijo si eso mismo la llevaría a la muerte?
    Me han envuelto en una guerra que no es mía una matanza de soldados que no deseo; asaltos a  inocentes aldeas.
    Debo descansar. Ya no siento mis piernas será mejor pernoctar debo cuidarme de no ser apuñalado.
    Que lenta pasa la noche…Deseo la lucha comience ¡ya! Si he de morir que sea en el campo de batalla.
    Los soldados están inquietos. Sus piernas se acalambran en esta fría madrugada,, les otorgo un trago de vino después de todo quizá esta noche sea la última de nuestras existencias. Si no puedo dormir  mejor repasar la estrategia de asalto a la aldea de las amazonas. ¡Oh! Bellas e inocentes mujeres que tendrán que ser sacrificadas por el capricho de nobles testarudos buscando un trono.
    He peleado en muchas batallas,  visto cuerpos descuartizados, cuervos picoteando heridos, pero enfrentarme a mujeres: ¡jamás! 
    ¿Tendré la fuerza de arrancarles su hermosura?  La recompensa sería el tesoro que guardan en el templo de su diosa, yo mismo vi  once meses atrás,  grandes jarrones con oro y  esmeraldas. La reina convoco a  los reyes de la comarca para dialogar sobrer la paz en la zona. pero  todos sus esfuerzos fueron en vano; los brutos monarcas solo aprovecharon la ocasión para emborracharse con las barricas de la soberana y mantener sexo con las amazonas sin importarles que carecieran de un seno que es el requisito para ser buenas arqueras…¡Arqueros! Es lo primero que debo mandar, mis mejores arqueros irán primero para abrirles paso a los caballeros y protegerlos de las flechas enemigas.
    Veo venir los primeros rayos del amanecer a las puertas de la aldea Amazónica, tendré que dar la orden a los arqueros para que comience la sin razón; el sol está  frente a nosotros refleja las armaduras ¿cómo podrán dar en el blanco las flechas? Esta batalla ya está perdida, veo los ríos de sangre correr  y a los cuervos graznar implorando todo termine ya ¡que comience su festín!
    Estoy mareado, intento orientarme. Una leve llovizna se hace presente enfriando a los soldados. Un hilo de sangre corre por mi brazo:  me han herido, ellas atacaron primero; mi fiel corcel me mantiene erguido.No caigo pese a tener la vista nublada.
    Las puertas de la aldea se abren para dar paso a una yegua café donde viene montada la reina acompañada de dos mujeres una de las cuales trae consigo una cesta. La monarca me otorga un ultimátum:
    -Toma la cesta y regresa a tus tierras o de lo contrario: aniquilare tu pequeño ejército.
    Un llanto proveniente de la cesta me hace comprender que mi reino tiene heredero.
    Pronto los que planean mi muerte serán traicionados.

Octubre del 2012  D.R





lunes, 1 de octubre de 2012

Noche estrellada

Victoria Falcón Aguila


PINCELADAS AZULES Y AMARILLAS, DE SOLES DURMIENDO Y HADAS DANZANDO SOBRE EL SOMBRERO DE VINCENT CORONADO POR VELAS.

Me encontré a Vincent a las afueras del pueblo con su clásico sombrero de paja. El cielo era de un azul negro intenso, decorado por miles de estrellas.


No recuerdo cuando fue la primera vez que lo vi, pero se que desde ese primer momento me cautivó. En ese entonces yo tenía 18 años y era vecina del pueblo de Auvers-sur-Oise, pasaba unos días con unos parientes quienes vivían cerca de la pensión donde rentaba una habitación el señor Van Gogh.

Su pelo rojo y el mirar azul celeste de sus ojos me enamoró. Su cara con pecas brillaba debajo del sombrero que apoyaba candelas.

Parado frente al caballete sostenía con una mano el pincel y con la otra la paleta en perfecto equilibrio; los colores mezclados entre si orquestaban ya una obra impresionista.
 No me atreví a acercarme así que me quede sentada sobre la hojarasca para verlo pintar, imaginaba que yo, era el lienzo y sutilmente me acariciaba con las cerdas del pincel, comencé a ensoñar: me vi caminando por un campo dorado de trigo con un girasol en la mano, mi vestido azul rey combinaba perfecto con el azul del cielo y en el centro estaba Vincent esperándome; de pronto un fuerte viento en forma de remolino me envolvió, él me tendió su mano para sostenerme y con voz rasposa me tranquilizo:

.-Con nadie estarás mejor que conmigo— Aseguro.

El viento fue tal que logro elevarnos (unida a él nada me importaba), sobrevolamos “el trigal con cuervos” y “el campo de lirios”; admiramos desde lo alto el pueblo coloreado de azul y amarillo, pinceladas gruesas y puntillismo nos rodeaban en espirales de ilusión; cuando el viento se tranquilizo fuimos depositados en el “viñedo rojo”, perdidos sin tener conciencia del tiempo, no expuse preguntas, ni él respuestas, tendidos sobre manchas rojas conteníamos las ganas de degustar el aromático vino de nuestros labios

La lucha entre la castidad y la fuerza indomable de mi centro se desarrollaba en el amarillo rojizo de la caída del sol de media tarde; sin poder decir lo que pensaba solo lo observaba dedicado a leer el paisaje, libre ya de toda limitación de su pasado. Lo llamaban: imitador, loco, para mí era el genio que atrapaba la vida en un cuadro de tela viviendo la exageración del amarillo en sus flores flameantes alcanzando la paz.

Por mucho que hablara o le escribiera alguna carta no podría describirles exactamente lo que significaba para mi. Comprendí que el momento era inconversable; lo deje pintar y terminar el cuadro. Me fue difícil salir de esa región emocional más, era necesario para contarles que pese al balazo en el pecho...Nunca renuncio a la vida porque la vida le perteneció por voluntad propia quedando eternizada en cada pincelada donde brota amor y bondad. Ahora gracias a él soy: "un delgado creciente emergiendo de la sombra brillando a su lado en esta noche estrellada”.

D.R 2012





sábado, 1 de septiembre de 2012

Cavilaciones


                                                 (Telémaco canto I, la Odisea)


                                                        Victoria Falcón Aguila




Desprendida la delicada túnica de mi cuerpo me dispongo a descansar. Euriclea prudente anciana, me ha dejado solo con mis pensamientos. El vellón de oveja invita al sosiego más la oscuridad trae angustia, doy vueltas tratando de hundirme en el sueño sin conseguirlo.


Retumban en mi mente las palabras que mi padre dijo a mi madre antes de partir: “Si no regreso de Troya no debes quedarte sola, Telémaco necesita un padre; si no he vuelto para cuando nuestro hijo sea un hombre, toma esposo”.


Han pasado diez años ya desde su partida, Penélope fiel esposa aún lo espera sin embargo, los pretendientes insisten que elija a uno de ellos están impacientes por tomar el trono de Ulises y gozar de todas sus riquezas, paciencia y fidelidad han sido puestos a prueba…Todos desean compartir el lecho con mi madre, ruego a Zeus me conceda un día vengarme de sus obras; tomando posesión del mando de mi casa los he citado en el ágora al alba, donde les informaré que deben abandonar el palacio, es necesario dar un paso atrás, ir al inicio: haré el viaje que el huésped de ojos de lechuza me aconsejo, pero antes debo dejar las cosas claras en Itaca.


¡Oh! Divina Afrodita madre de Cupido niega el amor a Penélope, ordena a tu hijo que su certera flecha no de en el blanco, no hasta que regrese con noticias de Ulises, después de todo ya soy hombre y no necesito padre, no otro que no sea aquel cuya ausencia se ha hecho tan larga.


Mi meditación me impide dormir, será mejor dar un paseo por la playa bajo la sombría noche pues la esclava se llevó consigo la tea encendida. La soledad y el arrullo de las olas son buenas compañías…Necesito pensar, traer el recuerdo de mi padre, sentir su astucia debo confiar en que yo la herede, aludir mi existencia es referirme al sagaz Ulises a su ingenio por el que Troya fue tomada; así mismo debo crear una estrategia para deshacerme de los melenudos, antes de partir a Pilos.


La arena horada mis pies y las huellas recuerdan de donde vine; los cerros y el horizonte me reclaman como hijo de Odiseo amo de esta tierra “Itaca” ponen sus esperanzas en mí de llevar a cabo la tarea incierta en su éxito que me ha encomendando la divina Atenea, ¡yo! un aprendiz de rey, ¿cómo llevare a cabo tal encomienda?


¿Qué cosa me pregunto?


¡Soy hijo de héroe!, ¡debo defender mi heredad, no dejare que me arrebaten lo mío, lo inalienable!


Se asoman los primeros rayos del sol momento idóneo para un baño de purificación... Sumergido en el mar me proclamo heredero absoluto de Odiseo dueño y señor de todo lo que hay en esta isla a él, solo a él deberé de honrar, me niego a que su nombre y hazañas queden en el olvido.


Abandonando las aguas dejo atrás mis dudas y miedos estoy listo para emprender el viaje.

Agosto 2012 D.R


miércoles, 8 de agosto de 2012

El último trago

Chavela Vargas 1919 - 2012

                                                               

                                              El último trago               

 

                                                Victoria Falcón  Aguila


¡Ay de mí llorona! déjame llorar

a la orilla del río para no olvidar,
que a este tierra con zarape rojo
chavela vino a cantar.


Se fue la mexicana del poncho rojo, que sin serlo, se auto nombro: hija de México.

Nacida en Costa Rica Isabel Vargas Lizano se nacionalizo mexicana después de que llegara  a este país apenas siendo una adolescente en busca de su más grande sueño: hacerse cantante encontrando como cosa del destino en las letras del género ranchero, su voz.
Sola y sin dinero se enfrento al hambre, en ocasiones teniendo como único alimento una tortilla sin embargo, su espíritu no flaqueo, comenzó a cantar en las calles para después pasar a bares y cantinas hasta que un día se armó de valor presentándose ante el canta autor José Alfredo Jiménez quién la arropa comenzando así, a ser reconocida.

Descubierto y abierto el talento de “Chavela Vargas” demostró ser más mexicana que el chile verde, picante pero sabrosa bebiéndose la vida hasta su última gota. Con su voz rasposa acompañada por una guitarra viajó por todo el mundo representando la música de México plantándose en el escenario para hacerlo suyo, la audiencia se le rendía embelesado con su presencia muy masculina pero llena de interpretación femenina desgarrando las letras al punto de ser una cantante que hablaba.

Mala mujer entre las buenas fumó tabaco al tiempo que pretendía beberse todo el tequila para que al morir fuese reconocida como una vieja loca; cayó ante el alcoholismo pero como el ave fénix resurgió para convertirse en la gran “Chavela Vargas”. Poseedora de una discografía de más de ochenta discos fue incansable y productiva toda su vida obteniendo múltiples reconocimientos entre los que se encuentran: Gran Cruz de Isabel la Católica, medalla de oro de la Universidad Complutense de Madrid, medalla al mérito de la Universidad de Alcalá de Henares entre muchos más, pero el más grande reconocimiento fue el lugar que obtuvo dentro de los corazones de los mexicanos convirtiéndose en una figura de culto quedando inmortalizada entre los grandes hijos de este pueblo.

Adiós a “Chavela” la mujer que no vino a ver si podía, sino porque pudo se quedó. 

 http://www.youtube.com/watch?v=5D3GAPdM8jQ&feature=related

        D.R 2012 


 


 


 


 


 


 

 

martes, 7 de agosto de 2012

La realidad lo es todo


Desde el fondo de mi corazón intentó descifrar mi realidad. Todo el día mi segunda mente me taladró con la pregunta: ¿qué hay más halla? Una vez fui pero no me atreví a entrar, eran tantas mis ataduras que me fue  imposible, tuve que rechazar la invitación de un Hombre que caballeroso me cedía el paso... El sí cruzó.
Todos hablan de un túnel iluminado al final,  pero nadie dice lo que hay detrás.
Mi respuesta no está contestada.  ¿Qué hay detrás de la luz, quién se queda y quién no, alguien conocido te recibe?  Muchas preguntas en una sola, todas sin respuesta.
Consulte libros, gurús y un sacerdote, el domingo me confesé y le hice la pregunta, me miró y me contestó: procura que la lámpara siempre tenga aceite, pues no sabemos la hora de la llegada del señor. Esta respuesta me comienza a desesperar.
Bien, aquí estoy con las preguntas sin contestar con la verdad callada y mi desesperación a cuestas.
La realidad velada queda sin descubrir desgarrándome el corazón y sangrándome el alma.
Decido dejar el tema por un momento... Me es imposible la ´realidad me atosiga esté donde esté ella se hace presente, busco inútilmente alejarla pero pícara juega conmigo se esconde y ¡puff!  Salta donde menos  espero  envolviéndome  con  sus pegajosos tentáculos.
Ya no puedo más, lucho contra ella y me gana  despertándome de la letárgia que me dominaba.
¡Entiendo que la realidad es el conjunto de circunstancias en la que viven los individuos! Mediación entre el pensamiento y la acción.
Revelado el  sentido de mi permanecía en este plano, decido quitarme el  disfraz,  ser solo yo.
La cordura reemplaza  la tristeza, la razón sobre la ansiedad. Las ideas se aclaran
La vida es un asunto local…”La realidad lo es todo”.
Soy la figura que se reclama, la que tuvo prolongada ausencia.
Caminante de mil caminos, sobreviviente de mil batallas.
Hoy puedo tomar la iniciativa desde mi consiente, retomar mi decisión. Sí regrese: es porque este mundo me ama.


Victoria Falcón Aguila D.R 2012
                                                    

















lunes, 6 de agosto de 2012

Obsesion

                                                                                                                           

 

Las obsesiones son propiedades de la mente que muchas veces se hacen acciones.
    Cree vivir el idilio perfecto. Mientras él toma su café le pregunta:
    -¿Me amas?
    No dijo sí, sólo tomó su libro y se sentó en el sofá.
    Sintió que su pequeño mundo se derrumbaba, vio como la leche se derramaba en la estufa...No la apagó, dejó que el olor a quemado la impregnara. No era  ella a quién anhelaba.
    ¡Aquélla! Así la nombraba era su complemento, pláticas maduras, amigos en común era difícil competir con su madurez mientras ella pedía cariño, aquélla: era la creadora de amor.
    En muchas ocasiones salía a relucir en las charlas, intentaba ser tolerante hacerse la desentendida  sin lograr conseguirlo, debía tragarse su frustración ese hombre era suyo y no le gustaba compartirlo.
   La rabia se apoderó de ella, era momento de ir a pelear por lo que creía suyo; subió a su carro, las lágrimas corrían por su rostro en ocasiones impidiéndole ver el camino aún así estaba convencida de que era el momento de enfrentarle pelearía con razones o sin ellas pero, no lo dejaría ir.
    Fue sólo un instante que su vida le pasó de frente, apuntó bien el pie en el freno haciéndola recapacitar:
    -Ella es la esposa, yo la amante... ¡Qué diablos voy a reclamar!


Victoria Falcón Aguila  D.R 2012

viernes, 22 de junio de 2012

Arrullos

                                                                                       
 

Ansioso la esperaba a la salida del colegio.
   Embelesado y enamorado la veía salir con su falda a cuadros; cada tarde era un ritual: el toque de salida, verla correr hacia donde se encontraba, soltarse el listón de su larga cabellera esparciendo sonriente su aroma, verla como se arremangaba la falda lo envolvía de dicha.
  Sentir el calor de ella cuando posaba sus torneadas piernas sobre él, bien valían las horas de espera.
   Su felicidad consistía en mantenerla relajada entre arrullos mientras ella se concentraba en su lectura a la espera del automóvil que la vendría a recoger.
   Era feliz estando a su lado, el tiempo no corría, la sombra de los árboles que los cubría simulaban el techo de un hogar. Juguetona hurgaba en el interior de él provocando que manaran linfas plenas de satisfacción. Así era de lunes a viernes, luego esperar un largo fin de semana para verla de nuevo y ni se digan las vacaciones, le resultaba un suplicio cada día no poderla disfrutar.
   Así pasaron tres años, el ciclo de la preparatoria pronto terminaría y ella tendría que emigrar a otra escuela, su partida le era ya dolorosa, sin ella, sus aguas no volverían a brotar, ni el viento o la sombra refrescante de los árboles lo volverían alegrar.
    El último día de clases salió bellísima y como si fuera la despedida se quitó el birrete, soltó sus cabellos, arremango la toga y se encamino hacia donde estaba él; acerco su angelical rostro adornado por una gran sonrisa y bajita la voz le susurro: "gracias por tu dulce compañía, estás en mis dulces recuerdos de preparatoriana, regresare a tí algún día...hoy tengo que partir".
   Las palabras de su bella doncella calaron hondo, sin embargo siempre mantendría la esperanza de su regreso para escuchar sus arrullos; los arrullos de un fontanal enamorado frente al colegio de mujeres.

 Victoria Falcón Aguila  D.R junio del 2012




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lunes, 2 de abril de 2012

Domingo


                                                                 

Triunfo momentáneo y banal, 
los mismos que el domingo alaban con palmas, 
son los que el viernes me sacrificaran...

Miradas que me atrapan
desde la muralla alta
en esta mi ciudad santa.

Gritos y alabanzas cantan:

¡Hossana en las alturas!

Me reciben con gran clamor,
creen que soy una cundeamor.

Claman piedad las criaturas...

Las nubes ya se ocultan
presagiando mi pasión,
miran como me insultan.

¡Oh,  Jerusalèn ! tú caerás y me clavarán
olvidando su adoración
¿Por qué he de sufrir yo este suplicio? 

Victoria Falcón Aguila D.R
Marzo del 2012  D.R
D.R

miércoles, 25 de enero de 2012

Hada de cristal


                                                         

Hubo un Hada de Cristal viviendo en la punta del arco iris, se alimentaba de la pigmentación de la naturaleza, pero por ser de un material transparente no fijaba los colores.
    Hechizada por un Mago del cual se enamoro perdidamente, este ilusionista la fascino solo por el logro de tener un Hada en su poder. Para asegurarse que la Ninfa siempre estuviese a su merced, la envolvió en un hechizo así por siempre dependería de él, luego pues le dio la apariencia transparente para que nadie pudiera admirar su belleza.
    La llevo a vivir al lago encantado, ahí donde los colores se juntan y nace el arco de colores. Atrapada bajo el encanto, el Hada solo podía volar de extremo a extremo y bajar al lago, pero no para beber pues el hechicero para evitar que otro ser se acercara, enveneno el agua.
Tan enamorada la Ninfa no se enteraba de su desgracia, pero al paso del tiempo cuando el Mago ya no le dio su compañía retirándole su amor, ésta se dio cuenta de su engaño.
    Poco a poco fue asimilando su desdicha y entre suspiros tibios de una enamorada, los días pasaba de punta a punta dentro de la curvatura multicolor.
Por las noches dormía a la orilla del lago, como única compañía: la luna, que al iluminarla reflectaba sobre ella su haz de luz; el ser Angelado desplegaba sus alas elevándose entre las nubes proyectando los mas hermosos colores, sin embargo, esto no le era suficiente consuelo para su infortunio. Terminaba por bajar y lavar sus lágrimas.
    Dormida sentía los deseos de acariciar. Cuando el sol le daba en la cara se imaginaba correteando al lado de un gran amor; extrañaba los besos y caricias que solo un verdadero sentimiento otorga.
    Los inviernos no le eran fáciles sin compañía…Sufría de frío.
    El tiempo le fue menguando sus poderes y sus alas se fueron marchitando hasta el punto de no volver a extenderlas.
    Un hastío le fue envolviendo y aletargada en el tiempo, se fue consumiendo, ya no soñaba, ni volaba.
El tiempo no corría para ella, las salidas y ocultas del sol le eran indiferentes, los días estaban cubiertos de neblina. Ya no asomaba su cara al lago, solo se acercaba para enjugar su lamento.
   Pasando el invierno llegó la primavera, con ella los botones brotaron y la floresta reverdeció. Ella decidió peinar su larga cabellera y adornarla con flores, cuando termino su labor, acerco su rostro al lago, al hacerlo se llevo una gran sorpresa: ¡ el agua reflejaba la imagen de un Unicornio y era azul!
    Cuando salió de su asombro se atrevió con el dedo índice a tocar al ser para comprobar si era real.
    -¿Por qué dudas que estoy aquí?
    - He estado tanto tiempo sola que me cuesta creer seas real.
    - He volado por mucho tiempo necesito beber agua, estoy cansado  - Al decir esto extendió sus enormes alas--.
    - ¡Espera! No puedes beber, el agua esta envenenada, si lo hacer morirás.
    - Hermosa criatura eso tiene solución. Hundiré mi cuerno, es el antídoto contra todo veneno.
    El Unicornio metió su cuerno al agua transformándola en un intenso azul, al tiempo que el Hada comenzó a sufrir una transformación: recuperaba su apariencia, los colores regresaron a su cuerpo.
    - ¡Rompiste el hechizo!; bebe y descansa para que sigas tu viaje, ¿A dónde iras?
    - Aquí y allá, busco el lugar y la compañía ideal para vivir.  Aquí me gusta: agua corriendo, el arco iris y tu dulce compañía.
     Con el paso de los dias fueron transformando el lugar con su amistad. Los días ya no eran oscuros, la presencia de Unicornio azul la llenaba de felicidad.
    Juntos remontaban las nubes viajando hasta las estrellas, noche a noche coleccionaban planetas. En el día construían un castillo con la blanca arena.
    El sentimiento que los unía se fue transformando, pasaron de ser seres mitológicos para convertirse en amantes. En el momento de hacer el amor no eran Hada y Unicornio, entre ellos solo existía pasión.
    -Unicornio: este castillo será nuestro hogar tan hermoso, tan perfecto que nada lo derrumbara. inscribiremos en sus paredes poesías llenas de ilusión.
    -Escribiremos nuestra historia con nuestro sudor, haremos esculturas para perpetuar nuestra unión… ¡Mi bella Hada!
    Pasaron así toda la primavera hasta llegar al final del verano, los ríos crecieron y en una torrencial tormenta su castillo se derrumbo.
    Una mañana de otoño, bajo a beber un Unicornio hembra, fue tal la atracción que el macho sintió, que a la Ninfa oculto en el recuerdo.
    El Hada se derrumbo y quedo tendida en el pasto.
Bajo el otoño, la caída de las hojas cubrieron su cuerpo, el gran amor se convirtió en su gran extraño, envolviéndola de limo y olvido.

Victoria Falcón Aguila  D.R 2012
Dedicada con mucho cariño y admiración a Siddartha, joven cantautor Tapatio autor de los discos :Naufragro y why you.